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Parashá JaireSara 5771 Imprimir

PARSHAT No. 05 “JAIE SARAH/LA VIDA DE SARA” הרש ייח

 

Por el Ravino Miguel Ángel Bautista (Mikael Malak ben Leví)

22 de MAR JESVAN ןושח  רמ de 5771/30 de Octubre 2010

Lectura: “VAIERA” אריו, Bereshit/Gen. 23:1 al  25:18; Haftarat: Malahím Alef/1ª Reyes 1:1-31.

Textos de Estudio: Bereshit/Gén.11:29, 17:15, 23:1, 24:35, 47:30; Bamidbar/Num. 19:16; Jueces 16:31; 1ª. Sam. 25:1; 2ª Sam. 6:11; 1ª Rey. 3:13; 1ª Cron.10:12; Tehilím/Sal. 65:9, 68:19, 128:3; Prov. 12:4, 18:22, 19:14, 31:11; Isaiah 30:23; Amós 9:13; Mal. 3:10; Mt. 6:33, 27:7; Mar. 6:29; Lukas 24:1; Rom. 9:9; Heb. 11:11; 1ª. Ped. 3:6.

Palabras Sabias: “Aquel cuyo temor al pecado precede a su sabiduría, adquiere conocimientos duraderos. Pero aquel cuya sabiduría precede al temor al pecado, perderá sus conocimientos”. Rabí Janina Ben Dosa.

El Significado de la Oración (3ª. Entrega). Extractos tomados de “Mi Plegaria” (Un comentario sobre las oraciones diarias), escrito por el Rav. Nissan Mendel que nació el la población de Riga, Latvía, el día 20  de Marzo del año 1912 y murió el 26 de Junio del año 1999).

 

El momento de Juzgarse a sí mismo. Nuestros sabios afirman que la escalera de nuestro padre Yaacov vio en su sueño con ángeles del ETERNO “subiendo y bajando de ella”, era también un símbolo de plegaria (Zohar 1. 149b). Ellos nos explican que, al mostrarle a Yaacov la escalera durante su sueño, una escalera que estaba “apoyada en la tierra y llegaba hasta el cielo” (Bereshit/Gen. 28:12), el ETERNO le demostró que la oración es como una escalera que conecta a la tierra con el cielo, al hombre con el ETERNO. Las significativas palabras y las buenas decisiones que una oración hace tomar, se trasforman en ángeles que suben hacia el ETERNO y a cambio de ellas, EL nos envía ángeles con bendiciones. Es por eso que en su sueño, Yaacov vio ángeles que “subían y otros que descendían” cuando la lógica hubiese sido esperar que los ángeles bajarán primero y luego volvieran a subir.

 

 

Por eso, lo que dijimos acerca de la oración, es en respuesta a la pregunta ¿Porqué oramos? Es tan sólo el primer escalón en la escalera de las oraciones. En un nivel más alto, la plegaria tiene que ver con cosas que están más allá de las necesidades materiales diarias, o sea, las cosas espirituales. La palabra Hebrea tefilah proviene del verbo Palel “Juzgar”. Usamos el verbo reflexivo lehitpalel (orar), el que también significa juzgarse a sí mismo. Por eso, el momento de la oración es un momento de juicio y de evaluación personal; cuando una persona se dirige al ETERNO y le pide sus bendiciones, debe inevitablemente, mirar dentro su corazón y examinarse a sí mismo para saber si esta cumpliendo las reglas de “conducta” diarias que EL ha prescrito para el hombre. Sí no, se trata de un tonto que se engaña a sí mismo; ese hombre se sentirá lleno de humildad al darse cuenta que no es merecedor de las bendiciones y favores que esta pidiendo.

 

Es por eso, que en nuestras plegarias enfatizamos las infinitas bondades y misericordias del ETERNO y le pedimos que nos conceda lo que nuestros corazones anhelan, no porque las merezcamos y aún, cuando no somos dignos de ellas. Por eso, nuestras plegarias durante los días de semana contienen una confesión de nuestros pecados que podemos haber cometido a sabiendas o no. Le pido al ETERNO su perdón y resuelvo ser mejor cada día. Las plegarias nos ayudan a llevar una vida mejor en todo sentido, viviendo más plenamente al modo de la Torah y los Mitzvot que el ETERNO nos encomendara.

 

La influencia de la esposa, (Por el Rabí Itzjak Ginsburg). Mientras que el marido debe considerar que la armonía conyugal es un reflejo de su propio desarrollo interno, la siguiente historia del Midrash nos enseña que la esposa tiene el poder de mejorar la conducta de su marido directamente: Una vez, cierto hombre piadoso contrajo matrimonio con una mujer piadosa; no tuvieron hijos. Dijeron, “Nada bueno hacemos para el  ETERNO” y se divorciaron. El hombre piadoso se volvió casar esta vez con una mujer malvada y ella lo hizo malvado. La mujer piadosa se casó con un hombre malvado y lo volvió piadoso. Así vemos que todo depende de la mujer. La mujer mejora el comportamiento de su marido mediante su fe innata en el, proyectando su visión de la naturaleza verdadera y noble de el, viéndole como si fuera a través de los ojos del ETERNO.

 

Un hombre, por lo tanto, invierte trabajo en su matrimonio al corregirse en relación con su esposa, estimando su progreso según la actitud de ella hacia el. La mujer, por otra parte, invierte en su matrimonio concentrándose en su marido, ayudándole (sea él conciente o no) a corregir y a realizar su potencial. Ella, lo hace profundizando su fe en el ETERNO, en su providencia y la conciencia de su propósito en la creación (que incluye la imagen rectificada de su marido y de su matrimonio). Por esta razón, a ella se le es llamada la ayuda idónea.

RESUMEN de la PARSHAT “JAIE SARAH/LA VIDA DE SARA” הרש ייח

La vida de la esposa de Abraham, Sara, fue de ciento veinte y siete años. Abraham, compró a Efrón el Heteo la cueva de Malpela por cuatrocientos ciclos de plata y allí sepultó a su esposa. Siendo Abraham ya viejo, quiso buscar esposa para Itzjak, encomendándole la tarea a su criado, el cual se dirigió a la región de la Mesopotamia, lugar donde vivía Nacor y Laban. Allí, junto al pozo, encontró a Rivka y por revelación del ETERNO supo que ella era la esposa para Itzjak. Abraham, se casó de nuevo y tuvo hijos a los cuales les dio dones y los envió al oriente, lejos de Itzjak a quien el le dio todo cuanto tenía. Abraham murió de ciento setenta y cinco años. La Parshat Jaie Sarah termina enumerando la descendencia de Ismael.

COMENTARIOS de la PARSHAT “JAIE SARAH/LA VIDA DE SARA” הרש ייח

“Y la trajo Itzjak a la tienda de su madre Sara, y tomó a Rivka por mujer, y la amó; y se consoló Itzjak después de la muerte de su madre”, (Bereshit/Gen. 24:67). Un matrimonio de Torah, se basa en la razón y no en la pasión pasajera”. Cada cultura posee un manual de costumbres en lo que corresponde a las relaciones prematrimoniales y el mismo matrimonio entre dos personas de sexos opuestos (hombre-mujer). En el común de los casos, se parte de la premisa que en la pareja debe haber primero amor y pasión, no importa en que tiempo, para que se pueda llegar al matrimonio. Dice una expresión popular, que el amor y casamiento van tan juntos como el “caballo y la carreta”. El dicho refleja la idea de que el matrimonio ha de estar basado en el amor de los conyugues. Sin embargo, éste es un concepto modernista.

 

En la Torah, existe un rasgo característico que sigue vigente entre los descendientes de Abraham, y es que el amor no precede al matrimonio, sino el matrimonio es quien precede al amor; esta pauta se fijó en la unión entre Itzjak y Rivka, pues el la conoció y la amó como dice el texto de la Torah, es decir, cuanto más tiempo llevaba casado Itzjak con Rivka, más la amaba. Para alcanzar este nivel de unión matrimonial, la Torah nos dice que el matrimonio se debe basar en la razón y para ello, leemos la sentencia de la Mitzva en Bereshit/Gen. 2:24 “Dejará el hombre a su padre ya su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne”. El ser humano se separa a edad oportuna de su familia de origen para formar la suya. A ella, la nueva familia, le corresponde la gran responsabilidad de traer criaturas al mundo y de formarlas en la cultura de la Torah.

 

En la historia de Israel eran los padres y demás parientes de los jóvenes, quienes usualmente se unían para determinar si el muchacho y la mucha forman una buena pareja. El resultado, es que el amor se hace más profundo a medida que se van conociendo.

 

“Y Tomó a Rivka por mujer y la Amo”. Al contrario de lo que suele suceder en los matrimonios actuales, ajenos a la razón de la Torah, en los que el amor y pasión preceden al casamiento con el riego de ocasionar serias decepciones, éste tipo de amor no fue el móvil inicial de la unión entre Itzjak y Rivka. Lo que los unió a ellos, fue la voluntad de realizar y perpetuar la estirpe de Abraham. Sólo después del matrimonio con Rivka, dice la Torah, que él la amó, entonces el amor en este caso, constituye el resultado de la experiencia común. El matrimonio no es la meta, es la “relación” dentro del mismo “matrimonio” la que proporciona un sentido más profundo y autentico, pues el “grado” de amor esta relacionado y se compara con la santidad del Shabbat.

 

El Matrimonio y el Shabbat. El Rabí Itzjak Ginsburgh cita en su libro el misterio del matrimonio, que el pecado original fue comer del fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal. Si Adán y Eva hubieran esperado solamente tres horas hasta la entrada del Shabbat antes de comer del árbol, habrían heredado para siempre las bendiciones del Gan Edén. Fue su “impaciencia” la que causó la caída de esa realidad, el decreto de muerte para la humanidad y nuestro prolongado exilio del Pardes (paraíso).

 

La Kabala explica que la esencia del pecado que precipitó la caída de toda la realidad del idílico estado paradisiaco, fue el no esperar hasta el momento adecuado para consumar su matrimonio. Esto, nos hace entender que la pasión alimentada por la impaciencia, es la causa de que los matrimonios fracasen dese su comienzo y terminen sucumbiendo ante la maldición del divorcio.

 

Sin embargo, el ETERNO ha previsto la oportunidad del arrepentimiento como el proceso de retorno (Teshuva) a EL, tal como sucedió con la pareja del paraíso. Su proceso de Teshuva (retorno) al ETERNO después de la caída,  comenzó ese mismo Shabbat, porque este “día” posee el poder de rectificar manchas espirituales causadas por la violación del pacto matrimonial. De aquí, podemos comprender que el Shabbat en general representa  el estado rectificado de la unión marital.

 

“Y se consoló Itzjak después de la muerte de su madre”. El Rabí Rashí nos comenta que mientras vivió Sara  se manifestaban tres bellas entidades, una la Luz permanente encendida de una víspera de un Shabbat a otro; la bendición estaba en la mesa símbolo de la acción y alrededor de su tienda flotaba siempre una nube. Cuando ella murió, todo eso desapareció, pero al entrar Rivka a la tienda, estas bellas identidades se volvieron a dar. Estos signos corresponden a los tres grandes deberes que toda mujer debe observar, si quiere atraer sobre su hogar la protección de la majestad divina, cuya presencia invisible se cierne sobre este, como la nube que flotaba permanentemente sobre la tienda de Sara.

 

Tres principales deberes de la Mujer. 1. Encender las luces del Shabbat. 2. El separar la Jalah, Mitzva que le garantiza la bendición del cielo. 3. El de observar los preceptos de pureza de la vida conyugal (Niddah).

 

Somos la Esposa del ETERNO. Isaías 62:5 cita “Pues como el joven se desposa con la virgen, se desposarán contigo tus hijos; y como el gozo del esposo con la esposa, así se gozará contigo el ETERNO tu ELOHIM”. En Jeremías 3:14 vemos “Conviértete, hijo rebelde, dice el ETERNO, porque YO SOY tu esposo”. El texto de 2ª Cor. 11:2 nos trae “Porque os celo con celo del YHWH; pues os he desposado con un sólo esposo, para presentaros como una virgen pura a YASHUAH”. YASHUAH como el esposo y el Shabbat que rectifica la esposa, enseña a estar constantemente en guardia y a cultivar la paciencia, que depende de la fe y la confianza en el ETERNO, ya que si queremos algo y no lo recibimos, es porque aún no lo merecemos. Cuando se entiende esto, se hacen mucho más pacientes el uno con el otro.

 

En el matrimonio, más que demandar de sus cónyuges para que sean más perfectos de lo que son, debemos concentrarnos antes en rectificar nuestro carácter, con la ayuda del ETERNO.

 

 

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